Las calderas de baja temperatura
y condensación son las dos clases de calderas más eficientes que hay en el
mercado, tanto para la obtención de calefacción como de agua caliente
sanitaria. Vamos a conocer el funcionamiento de estas calderas, además de la
caldera convencional.
Calderas convencionales
Las calderas convencionales o
estándar son las que tienen menor rendimiento, su funcionamiento en esencia se
consigue cuando un fluido (agua), se calienta utilizando un quemador, donde el
calor generado se aprovecha para calentar dicho fluido y realizar un recorrido
a través de un sistema de distribución en el interior del cuerpo de la caldera,
elevando su temperatura. Después este fluido se distribuye por una red de
tuberías a los elementos que emiten en calor como son radiadores, suelo
radiante etc.
Este tipo de calderas trabajan a
una temperatura media entre ida y retorno cercana a los 70 ºC, de esta manera
evitan que en su interior se alcance la temperatura de rocío de los humos que
provoca condensación de compuestos en forma de ácido. Los materiales de las
calderas no están preparados para esta condensación, por lo que en
instalaciones centralizadas siempre se dispone de una bomba anticondensación,
de esta forma se evita corrosión cuando la temperatura de retorno sea inferior
a 50 ºC.
El inconveniente de esta caldera
es su gran consumo de combustible, ya que tienen que calentar el agua a alta
temperatura, también tienen el problema de corrosión en el cuerpo de la
caldera, debido a condensación de gases por el defectuoso funcionamiento del
termostato y válvula anticondensación.
Esquema Caldera convencional
Calderas de Baja temperatura
Trabajan con temperaturas de
retorno muy bajas 40 ºC, sin que la condensación que se produce en el cuerpo de
la caldera las dañe.
Con estas calderas se pueden
regular las necesidades energéticas acorde a la demanda instantánea, esto se
puede hacer en función de la temperatura exterior, ubicación del edificio,
orientación y otros datos. El hecho de que la caldera se regule según la
temperatura exterior, hace que el ahorro sea considerable, ya que no funciona
en un régimen constante y se adapta a las temperaturas de su entorno.
El ahorro que se consigue con
este tipo de calderas es de un 25%, con respecto a una caldera convencional. El
rendimiento está en torno a un 95% y no se producen corrosiones.
Calderas de baja temperatura
Calderas de Condensación
Las calderas de condensación se
aprovechan del calor latente de la condensación. Cuando los gases pasan a forma
líquida se llama condensación, cuando se cambia a este estado se libera una
cantidad de energía que se llama calor latente. Este calor es el aprovechado
para aumentar el poder calorífico de la caldera.
Los combustibles que se utilizan
como es el gas natural, reacciona con el oxígeno del aire y forma dióxido de
carbono, vapor de agua y calor. Si los gases condensan, este calor se aprovecha
y elevaremos la temperatura del agua. Para conseguir que los gases condensen
hay que bajar las temperaturas de los humos, esto se consigue de dos formas,
una es que la superficie de intercambio sea grande dentro de la caldera y que
la temperatura de retorno del agua sea lo más baja posible.
Estas calderas tienen hasta un
rendimiento del 109% de Poder Calorífico y generan un ahorro de un 30% respecto
a una caldera convencional. También sus emisiones de NOx son muy bajas.



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