miércoles, 14 de diciembre de 2016

Calderas Convencionales, Baja Temperatura y Condensación




Las calderas de baja temperatura y condensación son las dos clases de calderas más eficientes que hay en el mercado, tanto para la obtención de calefacción como de agua caliente sanitaria. Vamos a conocer el funcionamiento de estas calderas, además de la caldera convencional.


Calderas convencionales

Las calderas convencionales o estándar son las que tienen menor rendimiento, su funcionamiento en esencia se consigue cuando un fluido (agua), se calienta utilizando un quemador, donde el calor generado se aprovecha para calentar dicho fluido y realizar un recorrido a través de un sistema de distribución en el interior del cuerpo de la caldera, elevando su temperatura. Después este fluido se distribuye por una red de tuberías a los elementos que emiten en calor como son radiadores, suelo radiante etc.
Este tipo de calderas trabajan a una temperatura media entre ida y retorno cercana a los 70 ºC, de esta manera evitan que en su interior se alcance la temperatura de rocío de los humos que provoca condensación de compuestos en forma de ácido. Los materiales de las calderas no están preparados para esta condensación, por lo que en instalaciones centralizadas siempre se dispone de una bomba anticondensación, de esta forma se evita corrosión cuando la temperatura de retorno sea inferior a 50 ºC.
El inconveniente de esta caldera es su gran consumo de combustible, ya que tienen que calentar el agua a alta temperatura, también tienen el problema de corrosión en el cuerpo de la caldera, debido a condensación de gases por el defectuoso funcionamiento del termostato y válvula anticondensación.

 
                                          Esquema Caldera convencional

Calderas de Baja temperatura

Trabajan con temperaturas de retorno muy bajas 40 ºC, sin que la condensación que se produce en el cuerpo de la caldera las dañe.
Con estas calderas se pueden regular las necesidades energéticas acorde a la demanda instantánea, esto se puede hacer en función de la temperatura exterior, ubicación del edificio, orientación y otros datos. El hecho de que la caldera se regule según la temperatura exterior, hace que el ahorro sea considerable, ya que no funciona en un régimen constante y se adapta a las temperaturas de su entorno.
El ahorro que se consigue con este tipo de calderas es de un 25%, con respecto a una caldera convencional. El rendimiento está en torno a un 95% y no se producen corrosiones.



                                            Calderas de baja temperatura

Calderas de Condensación

Las calderas de condensación se aprovechan del calor latente de la condensación. Cuando los gases pasan a forma líquida se llama condensación, cuando se cambia a este estado se libera una cantidad de energía que se llama calor latente. Este calor es el aprovechado para aumentar el poder calorífico de la caldera.

Los combustibles que se utilizan como es el gas natural, reacciona con el oxígeno del aire y forma dióxido de carbono, vapor de agua y calor. Si los gases condensan, este calor se aprovecha y elevaremos la temperatura del agua. Para conseguir que los gases condensen hay que bajar las temperaturas de los humos, esto se consigue de dos formas, una es que la superficie de intercambio sea grande dentro de la caldera y que la temperatura de retorno del agua sea lo más baja posible.
Estas calderas tienen hasta un rendimiento del 109% de Poder Calorífico y generan un ahorro de un 30% respecto a una caldera convencional. También sus emisiones de NOx son muy bajas.

                                         Caldera de condensación





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